martes, 27 de mayo de 2014

Nuestra Jaula Dorada

  Alguien puede olvidar un recuerdo, una fecha, un nombre; pero jamás un sentimiento. 
  Los humanos estamos construidos por ellos, nos guiamos por ellos. Son los que nos definen, los que nos dan vida, los que marcan nuestros pasos. Luego… ¿por qué huimos de ellos? Porque hemos creado un modo de vida donde nuestros sentimientos son menos importantes que nuestros intereses. Vivimos en un mundo donde el amor se esconde con vergüenza y el odio se muestra con orgullo. Un lugar donde solo importa uno mismo, donde los iguales son pisoteados cuando algo se desea. Vivimos y crecimos en un mundo donde si pierdes no eres nadie y la competencia es el pan de cada día. Nos educaron para ser los mejores, para que fuéramos alguien según sus reglas y sus ideales. Nos han inculcado que ser feliz es importante, pero lo es más las formalidades, las apariencias, los estereotipos, lo que personas desconocidas hablen de nosotros. Y lo aceptamos; nos quejamos, discutimos sobre ello y creemos que somos la excepción que confirma la regla, cuando en realidad, al huir de nuestra esencia damos permiso para que nos manipulen. 
  Pero no cuento nada nuevo ya lo sabes, lo sabemos pero lo ignoramos porque, obviamente, es más importante lo que digan de nosotros.

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