Y sin previo aviso había llegado a mí vida como un torbellino que arrasa todo a su paso, imparable, inmutable. No había tenido piedad, marcando sus huellas en fuego y hielo para que no me olvidara de que existe y sigue existiendo.
Si alguien me hubiera preguntado que me parecía el amor, hubiera respondido que le tenía miedo y respeto; ahora, me atemoriza.
Había conseguido que me desnudara sin darme cuenta
Había conseguido tocarme con sus palabras
Y atarme a sus letras como la peor droga que existe
La deseaba sin consciencia,
Me caía sin remordimientos,
Porque sabía que habría valido la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario