jueves, 4 de septiembre de 2014

A la cínica de ti

Bailabas nuestra canción
en otro compás.
Te relamías los labios
pintados de mi desesperación por besarlos.
Dejaste que tu pelo se enredara en mis sueños
como si quisieras asegurarte de atarme,
a pesar de que sabías
que
no
había
salida.

No sé si lo planeabas
pero eras el café de mi insomnio.
Me arañabas al mirarme,
me ahogabas al abrazarme.
Nunca me matabas del todo,
te gustaba sentirte dueña de mi existencia.

Me dejabas que jugara contigo al pilla pilla,
me permitías rozarte con la yema de mis dedos,
antes de desvanecerte,
como un sueño.
Te reías cuando la niña de mí recordaba
que estabas tan cerca,
como la luna.

Si tú no fueras tú,
y yo no fuera yo,
te habría mandado a la mierda.
Pero tú eras tú,
y yo, era tuya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario